MANIFIESTO

•10/04/2008 • 5 comentarios

Dejemos de maltratar a Lovecraft. Dejemos de infravalorarlo. Pongámoslo en el lugar que se merece. Ensalcémosle y critiquémosle. Pero a partes iguales. Sin saña.

HPL dejó una vasta obra. Amplísima. Además de los cuentas y novelas breves dejó escritos numerosísimos poemas, diversos diarios de viaje y una extensísima obra epistolar. En España se le conoce únicamente por su prosa, su poemario Hongos de Yuggoth (Ed. Valdemar, Colección Tiempo Cero, 1988), y, excepcionalmente, por un cuaderno de viaje -curiosamente, su obra más extensa-: Descripción de la ciudad de Quebec, en Nueva Francia (Ed. Páginas de espuma, Colección Voces / Clásicas, 2005). Tras la era de Alianza Editorial, HPL, como su criatura Cthulhu,  murió soñando. Fuera de nuestras fronteras, sobre todo en su patria, un grupo de investigadores comandados por S. T. Joshi arrojaron luz nueva sobre su obra, su vida, su pensamiento y su legado. Reconstruyeron sus obras a través de arduos trabajos de investigación. Aquí seguíamos reimprimiendo sus obras con traducciones arcaicas cuando no ya desfasadas. A pesar de todo, su obra se ha mantenido viva e incluso me atrevería a decir que se ha consolidado: actualmente  hay tres editoriales que han publicado distintas obras del genio de Providence.

Esta página pretende pagar tributo a un autor que me acompaña desde hace casi veinticinco años. La obra de HPL, curiosamente, invita a bucear en su biografía. Y ahí es donde me enganchó. Conocí al hombre, lleno de complejos, anacronismos y clichés, pero que aún así consiguió transformar el cuento de miedo en relato moderno de terror. Puso al hombre en su lugar, en medio de la vasta nada que nos circunda. Conocí al niño odiado, al adulto consentido, racista y acomplejado, pero a la vez lleno de una modestia infinita y de una capacidad para la ayuda encomiable. Un hombre que malvivió y malcomió de lo que le gustaba, que ha cargado sobre sus hombros la losa de su adjetivitis, pero también un hombre que ha generado un calificativo propio: lovecraftiano. Como Kafka. Y la comparación con el checo no es baladí.

Esta página nace con vocación de permanencia. Por aquí pasarán lecturas críticas de su obra, con algún que otro montaje y desmontaje de mitos. Que nadie espere escenarios de rol. Antes bien, traducciones de cartas, o de artículos de 30 páginas en los que desgranaba su ideario político. También darán cuenta de la génesis de sus obras, con el apoyo de su libro de notas y su epistolario. En esta página tendrá cabida todo lo que ayude a considerar a Lovecraft como un escritor visionario que siempre se mantuvo fiel a sus ideas y a sus temores. La cadencia de posteo no será muy rápida, ya que cada artículo conllevará un amplio trabajo previo de investigación robado a otros quehaceres. Les pido paciencia por ello, y espero saber recompensarles.

Corran y prediquen la buena nueva: en un país en el que se sigue leyendo a HPL, pero no se puede leer sobre HPL, un loco solitario va a intentar traer a Lovecraft al siglo XXI.

Las estrellas son propicias de nuevo.

HPL FHTAGN!!

•10/01/2008 • 3 comentarios

Ph´nglui mglw´nafh Cthulhu R´lyeh wgah-nagl fhtagn